Lo primero que tienes que hacer es reconocer los hábitos que son veneno puro para tus ventas. En una hoja, anota con cuál de las siguientes te sientes identificado (en serio, agarra una hoja y un lápiz):
- No creo en mi producto. “Hay mejores productos que el mío e inclusive más baratos.”
- No soy tan buen vendedor. “No nací para las ventas. Lo hago por qué no me queda de otra.”
- Yo no tengo la culpa. “Tengo un territorio malo… los clientes que me asignaron no tienen dinero… ”
- Cancelación de pedidos. “Tenía varias órdenes importantes pero muchos clientes cancelaron, y ahora la estoy pasando muy mal”.
- Miedo a perder el trabajo. “Tengo miedo de quedar desempleado y eso me deprime y me impide vender.” (más…)
